¿Puedo acceder a ayudas para pagar la hipoteca?

hipoteca

En periodos de crisis económicas, la hipoteca puede convertirse en una de las principales causas de preocupación para numerosas familias. El costo de la vivienda, un espacio que debería ser sinónimo de seguridad, estabilidad y refugio, puede transformarse en una carga agobiante si las circunstancias personales cambian: pérdida de trabajo, divorcio, enfermedad o simplemente el incremento de los intereses.

Sin embargo, ¿Existen ayudas para el pago de la hipoteca en España? ¿Qué recursos disponen las familias en apuros para evitar la pérdida de su hogar? Por suerte, hay mecanismos públicos y medidas específicas destinadas a aquellos individuos que se encuentran en una condición de vulnerabilidad financiera y no pueden hacer frente a su préstamo hipotecario

En este artículo, se explicarán cuáles son esas ayudas, qué requisitos se deben cumplir y cómo se deben solicitar, con un enfoque claro, actualizado y pensado para proporcionar respuestas reales. 

¿Por qué hay personas que no pueden seguir pagando su hipoteca?

La realidad económica es cambiante. Un hogar que hace unos años podía hacer frente sin dificultades a su cuota hipotecaria puede encontrarse hoy en una situación muy diferente por diversas razones:

  • Incremento del Euríbor: Cuando las hipotecas son variables, cualquier incremento del tipo de interés impacta directamente en el importe mensual.
  • Pérdida o reducción de ingresos: Despidos, ERTEs, enfermedades o modificaciones de la jornada disminuyen la capacidad económica familiar.
  • Inflación: El encarecimiento de productos básicos y suministros afecta a la economía del hogar, dejando menos margen para afrontar gastos constantes.
  • Cambios personales: Pueden ser por separaciones, divorcios o fallecimientos, lo que puede modificar la composición del hogar y sus ingresos.

Ante estas circunstancias lo que antes era una cuota asumible puede convertirse en un problema estructural que requiere ayuda.

¿Qué tipo de ayudas existen para pagar la hipoteca?

En España, las ayudas para afrontar la hipoteca no se otorgan de forma generalizada, sin embargo, sí que hay mecanismos específicos para casos de vulnerabilidad económica. Las más importantes en la actualidad son:

  1. Código de buenas prácticas bancarias.

Este es uno de los recursos más consolidados y prácticos. No se trata de una ayuda directa, pero facilita la renegociación de las condiciones de la hipoteca con el banco.

  • Está dirigido a familias en situación de vulnerabilidad que no pueden sostener la hipoteca de su vivienda habitual.
  • El banco tiene la posibilidad de proponer alternativas como carencias, disminución de intereses, prolongación de plazos o incluso daciones en pago, es decir, entregar el inmueble a cambio de la cancelación de la deuda
  • Es un procedimiento al que la mayoría de las instituciones bancarias en España se han acogido.
  1. Ayudas autonómicas y municipales

Algunas comunidades autónomas y ayuntamientos ofrecen ayudas específicas con el fin de evitar la pérdida de la vivienda habitual, incluyendo hipotecas.

  • Puede tratarse de subvenciones puntuales, ayudas temporales para el pago o servicios de mediación hipotecaria.
  • La disponibilidad de estas ayudas depende de la localización y de las convocatorias vigentes.
  1. Fondo social de viviendas

Es un programa del estado que facilita a las familias que han sido desahuciadas o que se encuentran en circunstancias difíciles, el acceso a alquileres sociales en viviendas de propiedad de entidades financieras. A pesar de que no es una ayuda directa para pagar la hipoteca ofrece una alternativa de vivienda cuando ya no se puede mantener la vivienda.

¿Cuáles son los requisitos que se deben cumplir para obtener las ayudas?

Cada tipo de ayuda tiene unos criterios diferentes, pero en general, para ser admitido en los mecanismos de protección hipotecaria, la persona solicitante deberá encontrarse en alguna de estas situaciones que se muestran a continuación:

  • Ingresos familiares inferiores a 3 veces el IPREM, es decir en torno a 25.000 euros al año en el año 2025.
  • Que la cuota hipotecaria supere el 30-50% de los ingresos netos del hogar
  • Situaciones de vulnerabilidad que son acreditadas
    • Desempleo
    • Discapacidad o dependencia
    • Familia numerosa o monoparental
    • Víctimas de violencia de género
    • Enfermedades graves

Además, es fundamental que la vivienda que se encuentre afectada sea la residencia habitual de las personas solicitantes, y que no se disponga de otros bienes que poseen un valor relevante

¿Qué documentación suele requerirse para solicitar las ayudas?

El proceso de solicitud, tanto para renegociar la hipoteca como para optar a ayudas, exige una serie de documentos que certifiquen la situación económica y familiar. A continuación, se muestran algunos de los más comunes:

  • DNI o NIE de todos los miembros del hogar
  • Libro de familia
  • Contrato hipotecario
  • Últimos recibos de pago de la hipoteca
  • Certificado de empadronamiento
  • Declaración de ingresos o IRPF
  • Certificado de situación laboral, es decir, si se encuentra desempleado, en ERTE…
  • Informes médicos o sociales (en el caso de que proceda)

Es recomendable reunir toda esta documentación con antelación para poder acelerar el proceso y evitar retrasos innecesarios.

¿Qué pasos debo seguir si no puedo pagar la hipoteca?

A continuación se muestra una guía clara con los pasos necesario para actuar con rapidez y orden:

  1. Hablar con tu banco

Es importante no esperar a dejar de pagar. Se debe contactar con la entidad y explicar cuál es la situación. Muchas veces, se pueden negociar diversas condiciones mejores antes de caer en impagos.

  1. Solicita acogerse al Código de Buenas Prácticas

En el caso de cumplir los requisitos, se puede formalizar una solicitud para que se revisen cuáles son las condiciones de tu préstamo. En este caso, la entidad tiene la obligación de estudiar tu caso.

  1. Acudir a los servicios sociales o de vivienda

Ya sea en tu ayuntamiento o en tu comunidad autónoma te informarán de cuáles son las ayudas o los servicios que se encuentran disponibles para afrontar tu caso, como asesoramiento jurídico gratuito, mediación con el banco o ayudas puntuales.

  1. Consultar si hay ayudas económicas directas

En algunas zonas existen líneas de subvenciones activas que tienen como objetivo evitar la pérdida de vivienda habitual. Se recomienda investigar si en tu municipio existe alguna.

  1. No actúes solo/a

Existen asociaciones, fundaciones y plataformas ciudadanas que pueden ayudarte a comprender cuales son tus derechos y acompañarte en el proceso. No estás solo: pedir ayuda es el primer paso.

El papel de la mediación y asesoramiento profesional

Muchas personas desconocen que tienen derecho a un asesoramiento especializado gratuito en cuanto a vivienda y a deudas hipotecarias. Algunos municipios proporcionan oficinas de intermediación hipotecaria donde abogados, trabajadores sociales y economistas analizan cual es tu situación y negocian con la entidad bancaria en tu nombre.

Este recurso, que frecuentemente suele pasar desapercibido, puede marcar la diferencia entre perder la casa o conseguir condiciones más flexibles. La intervención de un profesional no solo proporciona seguridad, sino que evita errores comunes como firmar acuerdos que son poco favorables, dejar pasar plazos o asumir deudas innecesarias.

Además, muchos de estos servicios también ofrecen asesoría sobre ayudas complementarias, como prestaciones sociales, subsidios por desempleo o complementos por familia numerosa.

¿Y si ya estoy en proceso de ejecución hipotecaria?

Incluso en las etapas más avanzadas del impago, aún existen alternativas. La ley contempla medidas para suspender de forma temporal los desahucios en determinados casos de especial vulnerabilidad.

En el caso de que tu vivienda esté en peligro de embargo o ya has recibido alguna notificación de ejecución hipotecaria:

  • Actúa de forma rápida: El tiempo es fundamental para poder detener el proceso.
  • Infórmate sobre la moratoria antidesahucios en vigor que se encuentra en el momento actual.
  • Solicita la necesidad de la intervención de servicios sociales y de mediación judicial.
  • Estudia la posibilidad de incorporarte al Fondo Social de Viviendas.

Perder una vivienda no debe ser el final: El sistema contempla métodos para reconducir la situación en el caso de que se demuestre una necesidad real y buena voluntad por parte del afectado.

Ayudas y medidas específicas para familias con cargas especiales

Algunas familias se enfrentan a la hipoteca con un peso aún más pesado: Hijos menores a cargo, personas con dependencia, enfermedades crónicas… En estas situaciones, es más probable que existan medidas adicionales de protección. Por ejemplo:

  • Bonificaciones sociales: Algunas comunidades establecen descuentos o ayudas complementarias para viviendas con personas en situación de dependencia o con discapacidad.
  • Prioridad en ayudas públicas: Estos perfiles suelen tener prioridad en convocatorias de ayudas o en la distribución de vivienda social en el caso de que se llegue a perder la vivienda habitual.
  • Compatibilidad con otras prestaciones: Es posible recibir ayudas para la hipoteca al mismo tiempo que subsidios por desempleo, renta mínima o ingreso mínimo vital, siempre que se cumplan los requisitos.

Conclusión

No poder pagar la hipoteca no representa un fracaso, se trata de una realidad que puede afectar a cualquier individuo en un momento de vulnerabilidad. Lo fundamental es tener conocimiento de que hay recursos, apoyo y profesionales preparados para ayudar. En el caso de España, se disponen de mecanismos diseñados para proteger a las familias que enfrentan problemas económicos, en particular cuando se pone en riesgo el derecho a una vivienda digna.

Es crucial perder el miedo a pedir ayuda, recibir información a tiempo y actuar antes de que la situación se vuelva irreversible. En numerosas situaciones, es posible renegociar las condiciones, participar en programas de ayuda o encontrar opciones de vivienda dignas. Y a pesar de que no siempre sea sencillo, tener una red de apoyo y guía es esencial para progresar y salir adelante.

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